Se perdio la fe

La “U” mostró las mismas debilidades exhibidas al terminar el año pasado.

Comentar una derrota puede ser algo no muy agradable, sobre todo si tienes simpatía con el equipo derrotado. Pero, escribir sobre lo mal que juega tu equipo y que además pierde, puede ser un ejercicio muy desagradable.
37.000 personas acudieron al Estadio Nacional con más de 30 grados. Supongo que con la esperanza de ver a una U renovada, con su refuerzo estrella: Yeferson Soteldo y seguramente con la idea de que se le pasaría por arriba a una Unión Española que se reforzó en la medida de sus posibilidades.
Cualquier ilusión se vio desvanecida a los pocos minutos del inicio del encuentro: error en la salida, centro desde la derecha, control cerca del área (con dos hispanos destapados) y gol. Claro, los fantasmas de la final de la Copa Chile y el 0-3 ante Audax cayeron sobre Ñuñoa.
La U reaccionó, más por el ímpetu de Pinilla y la administración del balón de Pizarro que por otra cosa. Justamente el Fantasista habilitó a Rodríguez, el que fue derribado en el área por Pavez. Pinigol celebró su cumpleaños con un gol desde los doce pasos.
Después del empate, los azules deambularon en la cancha, no tenían ideas, no tenían transiciones claras, los laterales no tenían vuelta, y era la Española la que parecía el equipo que debe enfrentar Copa Libertadores en un mes más, porque es un equipo trabajado, su mediocampo era dinámico y daban -al menos- más de cuatro pases seguidos.
Con los cambios realizados por Hoyos (Schultz y Arancibia), la U mostró algo, el tema es que ese algo duró cinco minutos. El “Galgo” demostró que no está para cambiar la historia de un partido lamentablemente, y en sus pies murió -quizás- la última posibilidad de ganar el partido cuando decidió rematar sin fuerza, en vez de centrar. Pinilla estrelló un remate en el horizontal, y eso sería. No exagero, ese sería el partido de la U, con un mediocampo lento, con un Soteldo neutralizado, con Pinilla sin que nadie le diera un balón con ventaja y con rendimientos bajísimos: Vilches, Rodríguez, Monzón, Araos, Lorenzetti. En beneficio del “Duende” está el hecho que derechamente no puede jugar junto a Pizarro, y ese es error de Hoyos.
Araos estuvo muy lejos de lo que mostró en Antofagasta y se vio incluso asustado.
En fin, una serie de detalles consignados que no hacen si no, dejar en evidencia que la pretemporada no le sirvió de nada al técnico Ángel Guillermo Hoyos, y que además otra vez tuvo una pobre lectura del partido.
Lo peor, es que queda la sensación que aún viniendo Neymar, esto sería igual: un equipo predecible, facilmente neutralizable, sin sorpresa, sin variantes, sin una línea de juego establecida, etc, etc, etc.
Entonces quedan dos posibilidades, o los jugadores ya no le creen a Hoyos, o derechamente ya no tiene que más mostrar como entrenador, y a mayor abundamiento, otra vez le ganan un partido desde la pizarra.
Aprecio mucho a Ángel Guillermo Hoyos, pero salvo un milagro, su proceso se agotó.

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